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Historia
de un Balneario
Durante el siglo XVIII por estos
mares abundaban los piratas. En tierra firme, los
arenales y barrancos dominaban el paisaje. En 1909
un grupo de jóvenes y optimistas estudiantes
de medicina compraron estos campos para su forestación.
En poco tiempo, se fue creando un bosque de pinos
y eucaliptos, y en 1911, se bautizó el lugar
con el mágico nombre de Atlántida, como
la mítica tierra perdida de siglos atrás.
Los campesinos de la zona de pronto se convirtieron
en diestros albañiles.
En la década del 20, las encantadoras casas
que albergarían a los veraneantes fueron proliferando,
e incluso comenzaron a surgir modernos hoteles. Un
emprendedor hombre de negocios llamado Michelizzi
llegó en 1935 al lugar, se enamoró de
él, llenándose de ideas. Una de ellas,
que llegó rápidamente a concretar, fue
la de construir un gran hotel con forma de barco,
tal como lo merecía Atlántida. El edificio
El Planeta, que hoy es posible admirar perfectamente
conservado, fue en sus tiempos el primer hotel de
Costa de Oro con todas las comodidades.
En la primera mitad del siglo, cuando casi nadie conocía
a Punta del Este, aquí venían las estrellas
de la farándula. Se sabe que Carlos Gardel
era un visitante asiduoy y como turistas, tuvimos
por aquí a Tita Merello, Luis Sandrini o Mirtha
Legrand.
En 1934, el poeta español Federico García
Lorca anduvo por estas tierras y dijo haber quedado
extasiado “ante aquel tapiz de pinos y playas”.
Playa
Playas limpias, rodeadas de
pinos, con arenas blancas y aguas seguras, donde pueden
nadar tranquilamente. Un balcón espectacular
puede apreciarse sobre el mar en la Mansa, en dirección
a Villa Argentina. En sentido contrario, a pocos minutos
de coche, yendo por la costa, nos topamos con la bellísima
desembocadura del Arroyo Solís Chico, una barra
que además del paisaje ofrece los más
atractivos deportes náuticos: windsurf, sky,
jet-sky, y la divertida "banana". Caminar
al atardecer por la Rambla es un ritual que en Atlántida
sigue todo el mundo, cualquiera sea la edad. La puesta
de sol, las bicicletas, la original figura del edificio
El planeta, los pinos que surgen entre los barrancos,
son un paisaje natural y humano muy disfrutable que
vale la pena recorrer.
El
Aguila
Un paseo excepcional desde Atlántida
puede ser una caminata hasta la extraña Casa
del Águila. Esta mítica construcción,
cuyo nombre original en realidad era "La Quimera",
fue resultado de una excéntrica idea del millonario
emprendedor Michelizzi: construir una casa con forma
de cabeza de pájaro para pensar y leer. La
casa estaba adornada por dentro con motivos marinos
y rodeada por jardines. Pero con la muerte temprana
de su dueño y con el paso del tiempo, comenzó
su abandono y proliferaron las leyendas. Incluso se
llegó a filmar una película aquí
donde se le atribuían a la Casa del Águila
poderes misteriosos.
Iglesia
de Eladio Dieste
Está situada junto a
la Estación de Atlántida y forma parte
del patrimonio histórico nacional. Construida
por el ingeniero Dieste, la Iglesia de Atlántida
está hecha enteramente en ladrillo con paredes
curvas y techos abovedados. Una réplica exacta
de esta iglesia se construye en la ciudad de Madrid.
Deportes
Clubes y Country dónde
se puede practicar tenis, fútbol, fútbol
5, padle, básquetbol, también puede
disfrutar de piscinas abiertas y cerradas. En las
playas se realizan campeonatos de voleibol, gimnasia
con música para todas las edades, windsurf,
jetsky y muchas actividades para integrar a todos
los grupos familiares.
Gastronomía
Atlántida es un muy buen
exponente de las mejores tradiciones culinarias uruguayas:
parrillada, pastas, pizzas en horno de leña,
súper chivitos, y por supuesto, platos a base
de pescados frescos entre los que se destaca la corvina
negra a las brasas.
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